Una obra repleta de emoción, de intriga, de literatura de gran calidad. Desde la primera frase, el texto se oye más que se lee: “Ninguna mujer es culpable de que la amen dos hombres a la vez”. Y a partir de ahí, el lector se sumerge en un universo intenso, dulce y cruel, verídico e imaginativo, lleno de interpretaciones y mensajes que cada vez le resultan más cercanos e inquietantes.